Cristina Ariza, miembro de la Junta Directiva del Colegio, subraya la importancia del asesoramiento técnico y del certificado de eficiencia energética

Toledo, 14 de enero de 2026.  El Colegio de Aparejadores, Arquitectos Técnicos e Ingenieros de Edificación de Toledo, que preside Javier Jiménez, pone de relieve el papel fundamental que desempeñan los profesionales de la edificación en el cumplimiento de los objetivos marcados por la Agenda 2030, un marco europeo basado en 17 principios orientados a avanzar hacia la sostenibilidad, la eficiencia energética y la mejora de la calidad de vida de la ciudadanía.

Desde el Colegio se recuerda que la eficiencia energética constituye uno de los pilares clave de este proceso, con objetivos claros como la reducción del consumo de combustibles fósiles, la disminución de la demanda energética y la mejora del comportamiento energético de los edificios. Para alcanzarlos, resulta imprescindible apostar por la rehabilitación energética del parque inmobiliario existente.

En este sentido, Cristina Ariza, miembro de la Junta Directiva del Colegio, señala que “la rehabilitación energética es una oportunidad real para mejorar el confort de las viviendas, reducir el consumo y avanzar hacia un modelo más sostenible, actuando sobre los edificios que ya existen y que concentran gran parte del consumo energético”.

El certificado de eficiencia energética se consolida como una herramienta técnica esencial en este proceso. Obligatorio para la venta o alquiler de viviendas desde 2013, este documento, elaborado por técnicos cualificados, aporta información detallada sobre el estado energético de los inmuebles. “Un certificado bien hecho y bien explicado permite al ciudadano entender cómo funciona su vivienda, qué consume y qué mejoras puede acometer para hacerla más eficiente”, explica Ariza.

Según destaca la experta, este documento ofrece indicadores clave como el consumo de energía primaria no renovable, las emisiones de CO₂ y la demanda energética del edificio. “Interpretar correctamente estos datos es fundamental para plantear actuaciones de rehabilitación energética eficaces, ajustadas a cada inmueble y con un impacto real en la reducción de emisiones”, añade.

El Colegio subraya asimismo el papel esencial del aparejador en estos procesos. Su conocimiento de los sistemas constructivos empleados en los edificios, en función de la época en la que fueron ejecutados, permite orientar y asesorar al ciudadano sobre las soluciones más adecuadas. “Conocer cómo y cuándo se construyó un edificio es clave para proponer soluciones realistas, técnicas y adaptadas a cada caso”, apunta Ariza.

En ciudades con un importante patrimonio edificado y numerosos inmuebles singulares, como Toledo, este asesoramiento técnico resulta especialmente relevante. “La rehabilitación debe ir siempre acompañada del conocimiento de la normativa urbanística municipal, que condiciona las actuaciones y garantiza intervenciones respetuosas con el entorno y con plena seguridad jurídica”, concluye.

Desde el Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos se insiste en que la rehabilitación energética, apoyada en criterios técnicos y profesionales, constituye una herramienta clave para avanzar hacia edificios más eficientes, sostenibles y confortables, contribuyendo de forma directa a los objetivos europeos y al bienestar de la ciudadanía.